¿Qué encontrarás en este glosario?
Todos los términos que se usan en el mundo del cannabis en Sevilla, explicados en lenguaje claro y con su contexto: desde el vocabulario del modelo asociativo (CSC, aso, socio, cultivo compartido) hasta el de la planta (cogollo, THC, terpenos, tricomas), el del consumo, el del marco legal y el argot que se oye en la calle. Usa el buscador para ir directo al término que necesites.
El cannabis tiene un vocabulario propio, y en Sevilla se le suman las palabras de aquí. Si acabas de asociarte, si vienes de fuera o si simplemente te has cansado de asentir cuando alguien dice «una aso», esta página está pensada para ti. Hemos reunido los términos que de verdad se usan, con su origen y su uso real, no con definiciones de manual.
Cuando un término tiene más recorrido del que cabe aquí, encontrarás un enlace a la página donde lo explicamos a fondo.
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El modelo asociativo
El vocabulario de cómo funcionan los clubes en España.
CSC
Siglas de Cannabis Social Club, el nombre formal e internacional del modelo asociativo español. Designa una asociación privada sin ánimo de lucro donde personas mayores de edad y ya consumidoras acceden al cannabis mediante autoconsumo compartido, sin que exista compraventa en ningún momento.
El término nació en el ámbito activista europeo de los años noventa y hoy se usa internacionalmente para referirse al modelo español, que es donde más se ha desarrollado esta figura. Lo verás sobre todo en documentación, prensa y contextos legales; en la calle, casi nadie dice «CSC». Qué es un CSC en Sevilla
Aso
Abreviatura coloquial de «asociación» y, con diferencia, la palabra que más vas a oír en Sevilla para referirse a un club social de cannabis. Si alguien te dice «nos vemos en la aso», se refiere exactamente a lo mismo que un CSC.
Es un término de uso interno, entre socios y gente del ambiente, y funciona casi como una contraseña cultural: quien lo usa con naturalidad suele llevar tiempo en el mundillo. No tiene ninguna connotación técnica ni legal, es simplemente cómo se habla aquí. Aso de cannabis en Sevilla
Asociación cannábica
La denominación jurídica completa de la figura. Es el término que aparece en los estatutos, en el registro de asociaciones y en cualquier documento oficial, y el que se emplea cuando hay que hablar con precisión.
Conviene tenerlo claro porque marca la naturaleza real de un club: no es un negocio con clientes, sino una entidad asociativa con miembros, amparada en el derecho de asociación. Toda la arquitectura legal del modelo depende de esa distinción.
Club de fumadores
Denominación descriptiva del mismo tipo de espacio. La usan sobre todo quienes no conocen el término técnico y buscan de forma intuitiva algo que suene a lo que están imaginando.
No es un tipo distinto de local ni una categoría aparte: es la misma asociación privada llamada de otra manera. La diferencia entre unos nombres y otros está en quién los usa, no en lo que designan. Club de fumadores en Sevilla
Café cannábico
Analogía con los coffee shops holandeses que utilizan sobre todo turistas y visitantes extranjeros. El parecido es únicamente ambiental: un sitio donde sentarse, estar tranquilo y pasar el rato.
El modelo jurídico, en cambio, no tiene nada que ver. En Ámsterdam hay un establecimiento comercial abierto al público con venta legal; aquí hay una asociación privada donde solo entran socios registrados y donde la aportación cubre el cultivo colectivo. Es la confusión más habitual entre quienes llegan de fuera. Café cannábico en Sevilla
Socio
Persona registrada en la asociación. No es un cliente: es un miembro de una organización sin ánimo de lucro, con derechos y obligaciones recogidos en los estatutos, y esa diferencia es la base legal sobre la que se sostiene todo el modelo.
En la práctica implica dos cosas: que existe un vínculo estable con la asociación, no una transacción puntual, y que se asumen unas normas de convivencia. Un socio puede además participar en la vida de la entidad, no solo pasar por allí.
Cultivo compartido
Principio sobre el que se sostiene el modelo entero. Los socios aportan colectivamente a un cultivo del que después disponen dentro de las instalaciones, de modo que no hay compraventa en ningún punto del proceso.
La lógica es que un grupo de personas que ya consumen se organizan para abastecerse a sí mismas, en lugar de acudir al mercado ilegal. Ese planteamiento, y no otro, es lo que diferencia a una asociación de cualquier actividad comercial.
Autoconsumo compartido
Formulación jurídica del concepto anterior. Alude a que el destino de lo cultivado es el consumo de los propios socios que han contribuido, nunca la distribución o cesión a terceros ajenos a la asociación.
Es el término que aparece en la argumentación legal del modelo y el que explica por qué el consumo debe producirse puertas adentro: en cuanto algo sale del ámbito de la asociación, el marco cambia por completo.
Cuota
Aportación periódica de membresía que sostiene el funcionamiento de la asociación: local, mantenimiento, suministros, servicios y gestión administrativa. Es lo que permite que la entidad exista como tal.
Conviene no confundirla con las aportaciones al cultivo compartido, que son otra cosa distinta. La cuota te vincula a la asociación; las aportaciones cubren el coste del cultivo del que dispones. Son dos conceptos separados y así deben figurar en las cuentas. Cuánto cuesta hacerse socio
Alta o registro
Proceso por el que una persona pasa a ser socia: acreditar la mayoría de edad con un documento identificativo en vigor y aceptar los estatutos y el reglamento interno de la asociación.
Es un requisito ineludible, no un trámite de cortesía: sin alta previa no hay acceso al local. Por eso ningún club serio admite visitas espontáneas, y por eso cuando un sitio no te pide identificación conviene desconfiar. Cómo ser socio
Sin ánimo de lucro
Naturaleza jurídica de la asociación: no reparte beneficios entre sus miembros, sino que destina íntegramente los recursos a su propio funcionamiento y a los fines recogidos en los estatutos.
No significa que no maneje dinero, sino que ese dinero no se convierte en beneficio privado de nadie. Es un requisito estructural del modelo, y una de las cosas que más se malinterpreta desde fuera.
Reglamento interno
Conjunto de normas de convivencia que todo socio acepta al darse de alta: respeto a la privacidad de los demás, consideración con el vecindario, prohibición expresa de sacar nada del local y pautas de comportamiento dentro de las instalaciones.
No es burocracia decorativa. Buena parte de la estabilidad de una asociación con años a sus espaldas se explica precisamente por hacer cumplir estas normas sin excepciones. Normas del club
Dispensario
Término importado de Estados Unidos y Canadá que designa un establecimiento comercial con venta al público, con su mostrador, su vitrina y su catálogo de productos etiquetados.
En España esa figura sencillamente no existe, porque no hay venta legal de cannabis. Quien busca un dispensario en Sevilla acaba, en realidad, en una asociación privada: distinto formato, distinta lógica y, sobre todo, la necesidad de asociarse antes de entrar. Dispensario de marihuana en Sevilla
La planta y sus componentes
Lo que hay detrás de las palabras que se usan para describir una variedad.
Cogollo
La flor de la planta hembra ya desarrollada, seca y curada. Es la parte donde se concentra la mayor cantidad de cannabinoides y terpenos, y por tanto la que se consume.
Un cogollo bien tratado se reconoce por su densidad, su aroma marcado y ese aspecto ligeramente escarchado que le dan los tricomas. El proceso de secado y curado posterior a la cosecha influye tanto en el resultado final como la propia genética.
Flor
Denominación más técnica y neutra del cogollo. Se emplea en contextos formales, en documentación y cuando se quiere distinguir de otras presentaciones o derivados de la planta.
Es también el término que se usa internacionalmente (flower) para diferenciar el producto vegetal en su forma original de cualquier elaboración posterior.
Cannabinoide
Familia de compuestos químicos propios de la planta de cannabis. Los más conocidos son el THC y el CBD, pero se han identificado más de un centenar, presentes en proporciones mucho menores.
Cada variedad tiene su propio reparto de cannabinoides, y esa proporción es una de las claves de por qué dos plantas distintas producen sensaciones diferentes aunque el porcentaje de THC sea parecido.
THC
Tetrahidrocannabinol. Es el principal cannabinoide responsable de los efectos psicoactivos, y su proporción varía muchísimo de una variedad a otra.
Es también la sustancia que detectan los controles de saliva en carretera, y lo hace bastante después de que los efectos hayan desaparecido. Esa diferencia entre «tener THC detectable» y «estar bajo los efectos» genera muchos malentendidos.
CBD
Cannabidiol. Cannabinoide sin efectos psicoactivos apreciables, asociado habitualmente a sensaciones de relajación y muy presente en el debate sobre usos terapéuticos.
Es el que se comercializa legalmente en tiendas especializadas, siempre con contenidos de THC muy bajos. Que un producto de CBD sea legal no lo convierte en equivalente a lo que se consume en una asociación: son cosas distintas con efectos distintos.
Terpenos
Compuestos aromáticos responsables de que cada variedad huela distinto: a cítrico, a pino, a tierra, a fruta o a combustible. No son exclusivos del cannabis, están en el limón, el lúpulo o el romero.
No son solo aroma. Cada vez se les atribuye más papel en cómo se percibe el conjunto, y por eso el perfil de terpenos es hoy un criterio de elección tan válido como el porcentaje de THC. Terpenos del cannabis
Tricomas
Diminutas glándulas resinosas que recubren el cogollo y le dan ese aspecto escarchado, como cubierto de azúcar. Se aprecian a simple vista, aunque para verlos bien hace falta una lupa.
Es donde se producen y concentran los cannabinoides y los terpenos, así que su estado es uno de los indicadores que se usan para decidir el momento de la cosecha.
Resina
Sustancia pegajosa segregada por los tricomas, en la que se concentra la mayor parte de los compuestos activos de la planta.
Es la base de los derivados tradicionales como el hachís, que no es otra cosa que resina separada del material vegetal y prensada.
Sativa
Uno de los grandes tipos de variedad. Tradicionalmente se asocia a efectos más estimulantes, cerebrales y sociales, y por eso suele recomendarse para un uso más diurno.
Conviene tomárselo como orientación y no como ley: hoy la inmensa mayoría de variedades son cruces, y el perfil de terpenos explica las diferencias mejor que la vieja etiqueta sativa/índica. Sativa, índica o híbrida
Índica
El otro gran tipo de variedad. Se asocia habitualmente a efectos más corporales, pesados y relajantes, lo que la convierte en la recomendación típica para el final del día.
Su origen se sitúa en las regiones montañosas de Asia central, y de ahí vienen sus rasgos característicos: plantas más bajas, compactas y de hoja ancha.
Híbrida
Cruce entre sativa e índica, y lo que vas a encontrar en la práctica totalidad de los casos. Las genéticas puras son hoy la excepción, no la norma.
Se suele hablar de híbridas de predominancia sativa o índica según hacia dónde se incline el resultado, aunque cada fenotipo concreto puede desviarse bastante de lo esperado.
Genética
Origen y linaje de una variedad concreta, es decir, de qué plantas desciende. Determina su aspecto, su aroma, su perfil de cannabinoides y cómo se comporta durante el cultivo.
Es el equivalente a la variedad en el mundo del vino: dos cultivos de la misma genética pueden dar resultados distintos según cómo se trabajen, pero el punto de partida marca mucho.
Variedad o cepa
Cada uno de los tipos concretos de planta, con su nombre propio y sus características diferenciadas. En inglés se dice strain, y no es raro oírlo así también aquí.
Los nombres comerciales de las variedades no están regulados de ninguna manera, así que dos plantas con el mismo nombre pueden ser bastante diferentes según su procedencia.
Fenotipo
Expresión concreta de una genética en una planta determinada. Dos semillas de la misma variedad pueden dar plantas con diferencias apreciables de aroma, aspecto o densidad.
Es la razón por la que un cultivador experimentado selecciona y conserva los fenotipos que mejor resultado le dan, en lugar de fiarse solo del nombre de la variedad.
Consumo y utensilios
Las palabras que se oyen dentro del club.
Porro
La forma más extendida de consumo por inhalación: cannabis liado en papel. Es la palabra estándar en España y se entiende en cualquier punto del país.
Recibe muchos otros nombres según la zona y la generación, y en Andalucía convive con «peta», que es probablemente el más usado en el día a día.
Grinder
Pequeño molinillo, normalmente de metal o madera, que tritura el cogollo de manera uniforme. Se ha impuesto el nombre en inglés, aunque a veces se oye «picadora».
Más allá de la comodidad, cumple una función práctica: una molienda uniforme hace que la combustión sea más regular y el consumo más previsible.
Vaporizador
Dispositivo que calienta el cannabis hasta liberar sus compuestos en forma de vapor, sin llegar a quemarlo. Los hay portátiles y de sobremesa, con control de temperatura.
Al no haber combustión, el aroma resulta más limpio, mucho menos persistente en la ropa y en el ambiente, y se aprecian mejor los matices de los terpenos.
Papel o librillo
El papel de fumar con el que se lía, y el pequeño cuadernillo en el que viene. Los hay de distintos tamaños, gramajes y materiales, del arroz al cáñamo.
El formato influye bastante más de lo que parece: un papel fino y de buena calidad quema más despacio y de forma más uniforme, y aporta menos sabor propio.
Boquilla o filtro
Pequeño rollo de cartón que se coloca en un extremo. También se le llama «carton» o, en algunas zonas, «tochito».
No filtra en sentido estricto: da estructura, evita que entren restos vegetales y hace el consumo más cómodo. Los hay ya troquelados, aunque mucha gente sigue haciéndolos a mano.
Calada
Cada inhalación. Es también la unidad práctica con la que se dosifica cuando se inhala, porque los efectos aparecen en cuestión de minutos.
Esa inmediatez es la gran ventaja frente a los comestibles: puedes ir midiendo sobre la marcha y parar cuando quieras, en lugar de decidirlo todo de golpe y esperar a ver qué pasa.
Tolerancia
Adaptación del organismo al consumo habitual, que hace que la misma cantidad produzca menos efecto con el paso del tiempo.
Explica por qué dos personas reaccionan de forma completamente distinta a lo mismo, y por qué a quien lleva tiempo sin consumir conviene recordarle que su tolerancia ya no es la que era. Un descanso de unos días suele bastar para notar la diferencia.
Perfil de efectos
Descripción del tipo de sensación que suele producir una variedad concreta: más estimulante, más relajante, más corporal, más creativa.
Es la información que se utiliza para orientar a un socio según lo que busca y el momento del día, y suele ser mucho más útil que fijarse únicamente en el porcentaje de THC.
Jerga sevillana y andaluza
Las palabras que no vienen en ningún manual pero se oyen a diario.
María
Uno de los nombres más comunes para la marihuana en España, y muy asentado en Andalucía. Viene del propio nombre de la planta, marihuana, acortado y castellanizado.
De ahí vienen expresiones tan habituales como «cuánto cuesta la maría» o «una maría suave». Es un término neutro, sin carga negativa, que usan tanto consumidores como quienes no lo son.
Verde
Forma coloquial de referirse a la marihuana en flor, por oposición al hachís. Se usa muchísimo en el sur, y basta el contexto para que se entienda.
La distinción importa: cuando alguien pregunta si prefieres «verde o costo» está preguntando entre flor y hachís, que son dos cosas bien distintas.
Hierba
Sinónimo neutro de marihuana y probablemente el término más transversal entre generaciones. Es traducción directa del inglés weed.
Funciona bien en cualquier registro: ni resulta técnico ni suena a jerga cerrada, así que es una apuesta segura si no sabes qué palabra usar.
Costo
Nombre coloquial del hachís, muy característico de España y especialmente arraigado en Andalucía por la proximidad geográfica con el norte de África.
Es una palabra con historia: forma parte del vocabulario cotidiano andaluz desde hace décadas y la entiende todo el mundo, consuma o no. Si alguien menciona costo, no está hablando de flor.
Chocolate
Otro nombre para el hachís, por su color oscuro y su textura compacta, que efectivamente recuerdan a una tableta.
Convive con «costo» sin ninguna distinción real de significado; la elección entre uno y otro es más generacional y de zona que otra cosa.
Peta
Sinónimo de porro muy usado en el sur de España, y en Sevilla probablemente el más habitual de todos en la conversación diaria.
De ahí sale la expresión «echar un peta», que equivale a fumarse uno. Si vienes de fuera y quieres sonar de aquí, esta es la palabra.
Fumeta
Persona consumidora habitual. Según el tono puede resultar despectivo, simplemente descriptivo o incluso reivindicativo cuando alguien lo usa para referirse a sí mismo.
Es un buen ejemplo de cómo el contexto lo cambia todo: la misma palabra puede ser un reproche familiar o una presentación con orgullo entre amigos.
Amarillo o pálida
Nombre popular del malestar que aparece cuando alguien se pasa: mareo, sudor frío, palidez, taquicardia y una ansiedad que puede asustar bastante, sobre todo la primera vez.
Es muy desagradable pero se pasa solo con tiempo, calma, un sitio tranquilo y compañía serena. Conviene conocer el término y saber qué es, porque identificarlo reduce muchísimo el susto. Si aparecen síntomas que preocupen de verdad, hay que buscar atención médica sin dudarlo.
Legalidad
Los conceptos que conviene tener claros para no meterse en líos.
Ley Mordaza
Nombre popular de la Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana, aprobada en 2015. El apodo viene del debate público que generó su tramitación.
Es la norma que regula, entre otras muchas cosas, las sanciones administrativas por consumo y tenencia de cannabis en lugares públicos. Cuando alguien habla de «la multa», casi siempre se refiere a lo que recoge esta ley.
Tenencia
Llevar cannabis encima. En el ámbito privado no está penada; en la vía pública constituye una infracción administrativa, con independencia de la cantidad y del motivo.
Es el concepto clave que explica por qué el trayecto es siempre la parte más delicada: puedes estar en un sitio donde no pasa nada y en otro donde sí, sin que cambie nada más que dónde estás. La multa por llevar marihuana
Espacio privado
Lugar no abierto al uso público, como un domicilio particular o el interior de una asociación. Es el único ámbito donde el consumo no está sancionado.
La habitación de un hotel también lo es durante tu estancia, aunque eso no signifique que puedas fumar allí: el reglamento del establecimiento y la normativa antitabaco van por otro lado. ¿Es legal fumar en Sevilla?
Vía pública
Calle, plaza, parque, transporte público y, en general, cualquier espacio de uso común.
Aquí está el detalle que mucha gente pasa por alto: también lo son el vestíbulo y los pasillos de un hotel, el portal de un edificio, un patio comunitario o la terraza de un establecimiento. Que estés dentro de un inmueble no lo convierte automáticamente en privado.
Sanción administrativa
Multa económica que no implica antecedentes penales ni proceso judicial. Es la vía por la que se tramita el consumo o la tenencia en lugares públicos, y parte de los 601 euros.
Existe la posibilidad de que se suspenda si la persona se somete a un tratamiento de deshabituación, aunque no es automático y depende de cada caso.
Autocultivo
Cultivo destinado al consumo propio. En España no existe una autorización expresa que lo ampare, y su tratamiento depende mucho de las circunstancias concretas.
Pesan sobre todo tres factores: la visibilidad desde el exterior, la cantidad en relación con lo que una persona puede consumir y cualquier indicio de que el destino sea un tercero. La creencia de que «se pueden tener tres plantas» es un bulo extendido sin base legal.
Drogotest
Prueba de saliva que emplean los controles de tráfico para detectar la presencia de sustancias.
Detecta THC bastante después de haber consumido, cuando ya no hay efectos, así que dar positivo no equivale a conducir bajo los efectos. Aun así, la sanción se aplica igual, y es una de las situaciones que más sorprenden a quien no lo sabía. Viajar con marihuana por España
Derecho de asociación
Derecho fundamental recogido en el artículo 22 de la Constitución española, que ampara la creación de entidades privadas sin ánimo de lucro con fines lícitos.
Es la base jurídica sobre la que se constituyen los clubes sociales de cannabis, y la razón por la que se organizan como asociaciones y no como empresas. Todo el modelo se sostiene sobre este pilar y sobre el de la privacidad del consumo.
Este glosario tiene una finalidad exclusivamente divulgativa y no constituye asesoramiento legal. Green City es una asociación privada sin ánimo de lucro para personas mayores de edad que ya son consumidoras. No promovemos el consumo de cannabis: promovemos que, quien ya consume, lo haga de forma responsable, informada y dentro del marco legal.
